29 de des. 2007
Servicio público
¿Que por qué estoy tan enfadada? Porque, en mi ciudad, la única comisaría de la Policía Nacional que ofrece ese servicio tiene estos días de vacaciones a dos tercios de sus funcionarios (public servants les llaman los ingleses: me gusta esa nomenclatura, porque las palabras prefiguran siempre la realidad). En consecuencia, los 200 números que se suelen repartir cada mañana para que otras tantas personas sean atendidas en ocho mostradores han quedado reducidos a 60 números y el personal, a dos funcionarios. Como, además, a la desidia organizativa se le une siempre el absurdo del comportamiento humano colectivo, aunque el servicio no abre hasta la 8:30h, hay ciudadanos y ciudadanas haciendo cola en la calle, a una temperatura de cinco o seis grados, desde la siete de la mañana, con lo que en cosa de 15 minutos se extingue cualquier posibilidad de ser atendido ese día (y,naturalmente, a nadie se le ocurre repartir números para los días siguientes, porque en este país hacer cola es un suplicio colectivo que nadie puede soportar que su vecino se ahorre).
Todos los trabajadores tienen derecho a sus vacaciones, y no voy a ser yo quien diga que no es también así para los funcionarios del Ministerio del Interior, pero los responsables de un servicio público tienen la obligación de poner más medios (y no menos) cuando hay más demanda, y resulta evidente que, para muchas personas, tiene más sentido cumplir con su obligación aprovechando los días de vacaciones navideñas que tener que perder un día de trabajo o, como en mi caso, hacerles perder a sus hijos un día de colegio. Porque, no lo duden, será un día entero: desde que a las siete empiece a hacer cola hasta que, con suerte, sobre la una de la tarde, si no más tarde, termine la gestión.
Me imagino que al comisario y al director general de turno eso se la trae al pairo, pero a mí no me cabe en la cabeza que en pleno siglo XXI haya que helarse en la calle en pleno invierno, bajar la productividad o perderse contenidos académicos para cumplir con una obligación cívica. Y eso, en la séptima u octava potencia económica del mundo. Puede que al comisario y al director general ni les haga cosquillas, pero, si yo fuera el ministro Rubalcaba, se me caería la cara de vergüenza.
¿Y qué haría yo? Pues lo mismo que han hecho en muchos sitios, que no en todos, la Seguridad Social y la Administración Tributaria: usar la informática con raciocinio e introducir el sistema de citas concertadas. Yo quiero hacerme el pasaporte y tramitar el DNI de mis hijos, pues presento una solicitud vía Internet o por teléfono, una vez tengo todos los papeles necesarios para ello, y se me da día y hora para atenderme. Llego puntual, tramito mi documentación en unos minutos, pago mis tasas y a otra cosa mariposa. Sin largas colas de personas nerviosas en las puertas de las comisarías, sin salas de espera atestadas, sin pérdidas de productividad y de escuela. Es una idea, y la vendo gratis (ni se imaginan lo que cobrará el asesor que les explique a los de Interior cómo hacerlo).
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25 de des. 2007
Navidad
Sí, es cierto, allí están aquel tío tan pesado que cada año nos cuenta los mismos chistes y aquella prima engreída que sólo abre la boca para pasarnos por las narices su cocina nueva, su coche nuevo, el abrigo que le ha regalado ese marido al que acaban de ascender (de seguir así, pronto va a salirse por la azotea del despacho, piensas). Pero también están tus hijos y tus sobrinos, que se retan a ver a quien le caben más patatas fritas en la boca, y más que comer juegan con el entremés, mientras sus hermanas se enseñan la colección de pinzas para el pelo, o el top que les ha echado Papa Noel.
Los niños se ríen mucho en estas fiestas. Porque nos toman el pelo y nos imponen la dictadura de sus deseos incluso cuando las notas han sido mediocres o su comportamiento discutible. Uno puede quedarse sin recompensa de fin de curso, pero cómo podríamos dejarles sin sus regalos de Santa o de los Reyes Magos. Ellos aprenden rápido que no deben sentirse amedrentados por alguien que les amenaza con mandarles a la cama sin cenar, si se portan mal, cuando el día antes les hemos amenazado con dejarles sin TV si no se terminan la cena. Además, nuestro hijos están sobrealimentados y sobrerregalados, o dicho de otro modo ni temen al hambre de la cena perdida, ni les inquieta un juguete menos (a estas alturas, lo difícil es que algún abuelo o tío no repita juguete y que los coches, motos, muñecas, juegos didácticos varios, etc. lleguen a abandonarse por exceso de uso más que por mero aburrimiento). Pero aun así, a los pequeñajos les encanta romper papeles de colores, e incluso más ver su nombre escrito sobre un montón de cajas, aunque luego su contenido sea trivial, convencional o baladí.
Yo soy como esos niños. Por eso estoy tan contenta con la tortuga de bisutería y el paté de setas que me han tocado hoy en suerte. Me han sabido a gloria el cava y las neules (barquillos), y aún más la cara de felicidad de mi sobrina de tres años con su bolsita de estrellas y peces que brillan cuando los agitas. Me ha costado mi tiempo aprender a ser feliz con esas cosas tan simples, y por eso quiero compartirlo con todos vosotros. ¡Feliz Navidad!
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23 de des. 2007
Doblarse o romperse
Me ha impresionado —quizás porque acababa de parir el pensamiento que me ha sugerido la frase de la madre de León el Africano— la noticia del suicidio de una mujer joven, de 42 años, después de haber matado a sus hijas, de 4 y 9 años. ¡Cuánto dolor tiene que sentirse para no poder dar un día más de vida a tus propios hijos! ¡Qué vacía debe estar la propia alma para no poder encontrar un calor reconfortante en el abrazo de esos pequeños brazos y sentirlos, en cambio, como una soga que jala de ti hacia abajo, abajo...!
Confieso que alguna vez he sentido el vértigo del desánimo cuando al sonar el despertador, a las siete de la mañana, he visto ante mí una jornada ya agotadora sólo en su arranque, y esa especie de vacío en el estómago que te produce pensar que esa no es tu vida, que nunca pensaste que tu cotidianidad sería esa soledad preñada de responsabilidades. (Probablemente, todavía no he sabido componer un mosaico con los trozos rotos de mi vida.) Sin embargo, lo que me mantiene atada y condiciona todos mis pasos y decisiones, la fuente de mis miedos y mis angustias, mis hijos, son al mismo tiempo mi ancla de cordura. ¿Cómo podría, ni siquiera en sueños, hacerles daño?
Me gustaría tener el talento necesario para meterme en la piel de esa mujer desesperada y entenderla. Imagino la angustiosa sensación de estar rodando abajo por una empinada pendiente, o quizás la infantil ensoñación de que más allá del profundo sueño de una muerte dulce las tres podrían volver a reunirse con el hombre muerto... la fe haciendo verosímil un sueño...
He pensado mucho en la mujeres fuertes, esas que se levantan una y otra vez —por deber y empeño más que por valentía— cada vez que la vida las golpea, pero siento una ineludible fascinación por las mujeres débiles, aquellas que se rompen con el dolor como frágiles muñecas de porcelana, almas de cristal que estallan bajo presión e, incapaces de reconstruirse, se arrojan al fuego con todo lo que aman.
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6 de des. 2007
¡Cambia el cuento!
Hace un montón de días que quiero hablaros de este vídeo, que me parece de las cosas más divertidas que hemos hecho en Intermón Oxfam en mucho tiempo. La propuesta es sencilla, se trata de hacer Algo más que un regalo, es decir, invertir en forma de colaboración para una buena causa lo que te gastarías en algo mucho más superfluo haciendo cómplice de tu donativo al receptor del regalo. Para mí es una muy bunea opción en estas épocas de consumismo delirante, porque demostrarle a la gente que la queremos no tiene por que ser una excusa para comprar objetos inútiles, a mayor gloria de la sociedad de lo banal.Desde luego, si tu pareja está en crisis, ni se te ocurra sustituir el colgante de planta o ese reloj que tanto le gusta por una vaca (a no ser que además de hacer un donativo útil quieras provocar la ruptura definitiva), pero un par de gallinas, o una cabra, o tres cerditos, siempre serán mejores que la botella de vino para esa tía que no bebe, la quincuagésima bufanda para el abuelo y una forma de hacer, por fin, un regalo de empresa original y divertido.
21 d’oct. 2007
Tarde de domingo
Con frecuencia me asaltan este tipo de pensamientos aforísticos. Siempre mientras mantengo mis manos ocupadas en tareas domésticas, banales para el devenir del mundo, imprescindibles para el bienestar de mis hijos. Quizás porque en ningún otro momento de mi vida me siento más sola y más irrelevante. Ni siquiera cuando escribo. Me pongo a imaginar palabras, escribo con la cabeza, pero cuando llego al papel o a la pantalla con frecuecia lo he olvidado todo. Como si la inanidad fuera un gran agujero negro que absorviera nuestros pensamientos, buenos o malos, trascendentales o irrelevantes.
A veces incluso pienso personajes. Seres que son yo misma, retazos de mí en un pasado olvidado o en un futuro incierto, seres que caminaron sendas que yo dejé de lado, pero a las que sólo soy capaz de entrever fugazmente. No son siquiera personajes, a penas imágenes borrosas.
Una tarde de esas imaginé a la mujer madura que amaba a un joven soldado. Un amigo, mucho más joven que yo, con su barba de tres días y su capacidad para hacerme reir, me inspiró al amante. A ella la veía algo abatida, como yo me siento algunas noches, preocupada por el futuro de sus hijos, aferrada a su apartamento humilde como a una fortaleza, mirando los uniformes de soslayo, esperando verlos alejarse de su mundo. Podía ser cualquier lugar de Europa: la España del 38, la Italia del 45, los Balcanes de los 90... porque lo importante no era el quién o el dónde, sino la magia de esos pequeños gestos que iluminan de pronto el mundo. Esa sonrisa arrancada con una broma inocente, el roce casual de las pieles, la mano que se tiende inopinadamente para poner en su sitio un mechón de pelo...
Había olvidado esa idea y esas imágenes que no llegaron a ser un cuento. No supe tejer la historia, un antes que me condujera hasta el primer beso robado, un después que deshiciera el nudo de los cuerpos enredados dando sentido a la pérdida. Una historia, para ser una buena historia tiene que enseñarnos algo, y yo no tenía nada que aprender y nada que enseñar, sólo la fascinación por el vértigo momentáneo de un hombre y una mujer (y una notoria falta de talento para compartirlo), así que lo olvidé.
En esta primera tarde de frío de este otoño tardío les he recordado, mientras zurcía un calcetín. Como mi tarea, mi recuerdo imaginado tenía el sabor de otras épocas: una cama de barrotes, una combinación de nylon, un papel floreado y raído en las paredes... Un paisaje de mi niñez cutre.
El joven zapador duerme en la cama. La mujer se levanta y camina hasta la cocina. Coge un cuchillo y empieza a pelar patatas. Ya es casi la hora de la cena.
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11 de set. 2007
Una altra lletra
Seguint amb Els segadors, he de reconèixer, tanmateix, que no m’agrada massa la seva lletra, perquè és una lletra de guerra. És a dir, en certa manera sí m’agrada, perquè de vegades la gent ha de lluitar. No defenso la guerra. No crec en la noblesa de la mort, ni en la seva èpica. Crec en la noblesa de la vida, i de les vides que són capaces de donar-se per salvar-ne d’altres; però no hi ha cap noblesa en morir, si la vida que dones no s’ho val. Cap vida miserable es redimeix per una mort noble, èpica. Però, de vegades, cal lluitar, i la lluita ha de tenir els seus himnes. Tanmateix hi ha lluites callades que el nostre himne hauria també d’honorar. De vegades cal esmolar la falç just i prou per segar el blat.
Sóc una mala poetessa, així que no pretenc haver fet una bona lletra. Però intentar-ho em sembla una millor manera celebrar la festa nacional del meu país que anar a escoltar discursos o penjar senyeres.
Catalunya triomfant,
terra rica i generosa,
roca ferma, cor obert,
aixopluc dels qui la honoren.
Bon cop de falç!
Seguem el blat
i honorem nostra terra.
Bon cop de falç!
Caminem junts endavant
aplegant els nostres somnis.
Units plantem les llavors,
foragitem els dimonis.
Bon cop de falç!
Seguem el blat
i honorem nostra terra.
Bon cop de falç!
En la guerra som valents;
en la pau som coratjosos;
fidels som sempre amb l’amic;
amb l’enemic, generosos.
Bon cop de falç!
Seguem el blat
i honorem nostra terra.
Bon cop de falç!
Hi ha pells de tots els colors,
i l’enyor de moltes terres,
però compartim un sol cor
i l’amor per una llengua.
Bon cop de falç!
Seguem el blat
i honorem nostra terra.
Bon cop de falç!
Els poetes van bastir
l’ànima del nostre poble,
i la suor del treball
fa la nostra pàtria noble.
Bon cop de falç!
Collim el blat
i honorem nostra terra.
Bon cop de falç!
6 de set. 2007
Oranetes i cigonyes
Sempre he pensat que La Taverna di Enrico, el divertit espectacle que els Quicos porten des de fa ja onze anys a la Fira del Renaixement, resumeix millor que cap altre dels seus muntatges l'esperit de la troupe: el dels còmics ambulants que durant deu segles van fer camí, d'hostal en hostal, amb un petit repertori fet d'ofici dramàtic i sabiesa popular que oferien a tota mena de públics a canvi de la voluntat. Els Quicos també traginen, de festa major en festa major, d'envelat en envelat, un humor fàcil, no exempt de compromís i crítica social, de la mà de la seva voluntat de recuperar, conservar i popularitzar el folklore de les Terres de l'Ebre, especialment la jota.
El component teatral del treball d'aquest grup tortosí els fa diferents a d'altres formacions amb les quals comparteixen l'esforç d'actualitzar les músiques tradicionals, però també suposa, al meu entendre, la seva principal limitació, ja que la lògica dels personatges (aquests acudits i diàlegs tan ben trabats en una naturalitat ben assajada) pot arribar a emmascarar la música que interpreten. Però, vaja, aquest és un problema menor si el grup és capaç d'anar creant nous temes i noves escenificacions per apropar-los al públic. Ara ja fa més de dos anys que van produir el seu darrer disc, No es pot viure!, i una té la impressió que ja fora hora de veure un nou treball del grup i una nova proposta escènica.
La gent de Tortosa s'ha enfilat al carrilet, i la resta enfilem cap a la feina feixuga que ens porta la tardor i el nou curs. A més, el que se'ns acosta no és pas poc: un any de traspàs (allò que en castellà en diem bisiesto), d'eleccions generals i d'Olimpíades. No sé pas si ho aguantarem això (almenys jo).
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25 d’ag. 2007
Neteja d'estiu
El que m'ha fet més gràcia, però, no són les compres prosaïques, sinó les meves grans metes vitals: "trobar feina" (un altre signe que el curs just començava), "millorar el sistema d'estudi", i "arreglar colla" (és clar que les meves intencions eren millors que el meu català). Trobar-la, la feina, prou que la vaig trobar: d'administrativa en un despatx, quatre hores cada tarda per 10.000 peles al mes (atenció mileuristes, 60 euros dels d'avui!). El que em penso és que no vaig aconseguir millorar gaire el meu sistema d'estudi; no és que m'anés molt malament a l'institut i, de fet, treia bones notes, però segueixo sent tan dispersa ara com era aleshores. De fet, cada començament d'any torno a escriure al meu llistat de bons propòsits: "millorar el meu sistema de treball", i segueixo tenint mitja dotzena de projectes començats que no acabo, i les tauletes plenes de llibres que vaig llegint a trossos i desordenadament.
D'altra banda, la colla que volia arranjar devia quedar-me impressionant de debò, perquè ni recordo qui la formava... us diré més, ni recordo haver tingut mai una colla. Amistats individuals sí, unes quantes, però colla... Tanmateix, trobar-me de cop amb la prova de l'existència d'un corpus afectiu que he oblidat m'ha omplert d'interrogants i dubtes. Potser en aquesta colla perduda rau l'origen d'una bona part de les meves neures (i en tinc unes quantes!): la meva incapacitat per emocionar-me amb els triomfs i derrotes d'un equip esportiu; la impossibilitat de menjar síndria i meló; la indolència dels diumenges al matí; la mania que em fa la gent amb halitosi; l'ànsia que em produeixen les multituds; la impaciència i irritació que m'ataquen tot fent cua; el fàstic que em fan les granotes; la repugnància pel color rosa i els llacets; creure que més enllà no hi ha res, però que més cap aquí tampoc hi ha gaire que realment s'ho valgui (encara que Pere Calders ens ensenyés que tot s'aprofita)... O potser no, potser la colla (o el que fos) no em va afectar gens.
I què trist seria descobrir que allò que movia la meva vida fa 30 anys no tenia la més mínima importància (ni aleshores, ni després). Tanmateix, dues entrades al llistat el redimeixen: la primera, "fer esport", una cosa que vaig començar a proposar-me als 16 anys i vaig aconseguir començar a fer regularment als 40 (el que jo dic, el valor de la perserverança); i la segona, "primeríssim, aixecar-me". És a dir, que tot això ho vaig pensar i ho vaig escriure bo i tumbada al llit, la qual cosa demostra que la mandra dominical ve de lluny i que la colla perduda és un miratge.
De tota manera, cal anar em compte amb els miratges, perquè per menys que això alguns han començat una guerra ( i, si no, que els hi preguntin als iraquians!).
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6 d’ag. 2007
¿Comicidad hiriente?
Eso sí, la pretendida crítica a la medida electoralista de entregar 2.500 euros por hijo a todas las parejas que los tengan, los necesiten o no, ha pasado prácticamente desapercibida en medio del estruendo de vestiduras rasgadas (unas por los ataques a la libertad de expresión; otras por la falta de respeto a las dignidades públicas de los miembros de la Monarquía; unos cuantos, pasmados con la reacción de Anasagasti, que se quedó a gusto llamando inútiles y vividores a los inquilinos de Marivent, en un ataque de insólito republicanismo).
Por otro lado, la crítica es tan fútil como la medida misma. Naturalmente, "menos da una piedra", que reza el dicho, pero con ese dinero poco alcanza, si de lo que se trata es de hacer que se decidan por la paternidad quienes son reticentes a ella porque temen someterse a ese cambio de vida que empieza con los botes de leche y las bolsas de pañales (25-30 euros por semana) y llega hasta el convite de boda. No sé lo que le costaría a Aznar casar a la niña en El Escorial, pero sólo en biberones, defecaciones y una cunita de camping para ir a pasar el agosto a casa de los abuelos, en 14 meses te has pulido la subvención; y eso si no eres una madre trabajadora (o la ociosa esposa de un alto ejecutivo con intensa vida social, que ya me habría gustado a mí), porque entre guardería y canguros te fundes los 2.500 en menos que cuesta explicarlo.
¡Con lo bien que les habría quedado a los de El Jueves una viñeta en la que la pobre abuelita Sofía tuviera que ocuparse de sus numerosos nietos porque a sus hijas y nuera no les dieran ya los 2.500 para nannies (con el precio al que se han puesto las niñeras con clase ahora que hacen programas de TV)! Elegante y sutil, como la Corona misma.
En realidad, los chicos de El Jueves han sucumbido a la tentación de rebajar a nuestros símbolos vivos a la triste condición de seres humanos, pero ya se sabe (por lo menos lo sabe Del Olmo) que en este país esa tarea —la de vivificar el cartón-piedra— es tarea reservada a Dios. En otros países, menos católico-apostólico-romanos, hasta los fotógrafos se atreven a eso y, si no, que se lo pregunten a Allison Jackson. Fue impactante ver ayer en EPS (¡Pillados!) convertida en fotografía mi arma secreta contra la desesperación que a veces me produce la estulticia de los poderosos: imaginarlos sentados en el inodoro, con los calzoncillos o las bragas por los tobillos, solos y vulnerables. ¡Ni el más sanguinario dictador aguanta su imagen en tan indigna situación! Y Jackson lo ha fotografiado. Bien es cierto que valiéndose de un artificio: dobles y el look desenfocado y borroso de la típica instantánea de paparazzi. Pero funciona. La duda que me embarga ahora es ¿qué haría Del Olmo si el libro de esta fotógrafa, Confidential , que se publica esta semana en España mostrara no a Nicole Kidman sino a alguna princesa patria en el excusado? ¿sería dicha foto constitutiva de delito de "injurias contra la familia real"? ¡Dios, qué apuro!
Saben, yo creo que los símbolos están ahí para eso, para concitar nuestro respeto y nuestra burla. Sobre todo cuando esos símbolos son artificiosos y su razón de ser es éticamente injustificable, aunque pueda ser socialmente útil. Y si uno cobra por ser símbolo, pues a aguantar. Y los jueces a perseguir injusticias de las de verdad, que hay demasiado dolor, demasiada pobreza, demasiado abuso en el mundo para que los magistrados vayan por ahí con un paño en la mano lustrando monarquías como el que saca brillo a un gastado candelabro.
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25 de jul. 2007
Per què li diem amor, quan volem dir...
He llegit alguns articles sobre aquest fenòmen i la seva rendibilitat, fins i tot m'han presentat algun estudi acadèmic sobre aquests webs en el marc de la investigació sobre comunitats a la xarxa, però el que resulta realment interessant és observar com funcionen les relacions humanes en aquest entorn; un treball de camp que cap aspirant a sociòleg hauria de menystenir.
En primer lloc jo en destacaria la permanència. Si un sovinteja aquests webs (Meetic, Match, Badoo...) descobreix al cap d'un temps que hi ha moltes cares conegudes i com, a més, la data d'alta sol ser pública i també la de la darrera connexió, aviat es fa evident que, com en el millors bars, sempre s'hi troba barrejat públic habitual (amb qui s'arriba a adquirir certa familiaritat) i gent nova (sobre els quals sovint es crida l'atenció amb seccions específiques, com a les llibrerires o al supermercat s'instal·la el taulell de novetats). Davant de la propaganda habitual ("vaig veure el seu perfil, van creuar un parell de correus, vam quedar, i l'enamorament va ser inavitable"), la presència continuada d'un grup abundant de persones als mateixos portals fa pensar que la majoria no troben parella, tot i que potser sí poden conèixer persones amb qui difícilment podrien coincidir dins dels seus hàbits quotidians (més de 10 anys de tren m'han convençut que el romanticisme té ben poc espai en el transport públic).
La segona cosa que em crida l'atenció és que el mitjà Internet no canvia certes idees preconcebudes sobre la relació de parella, com per exemple la relació d'edat home-dona. En general, els homes, quan descriuen el seu ideal, situen l'edat de la dona que busquen entre 5 i 10 anys per sota de la seva; diferència que sol assolir els seus màxims en els homes que es troben a la franja dels 45-50 anys. El segon grup és el que demana que la dona sigui, com a molt, de la seva mateixa edat, i uns quants, que sobresurten per la seva excepcionalitat, situen el seu ideal en dones que poden ser una mitjana de 5 anys més joves o més grans que ells. No és estrany trobar també alguns homes bastant joves que es declaren entusiastes de la dona dels 20 als 60 anys, i que inevitablement fan pensar en una mena de relació puntual i escadussera (més contacte que parella), en la qual no es descartable una aproximació professional.
Ben al contrari, la majoria de dones que s'inscriuen en aquests portals de cerca de parella situen el seu ideal d'home en una franja que quasi sempre s'obre entre 3 i 7 anys més joves o més grans que elles. Expectatives força diferents, que potser són a la base de moltes de les dificultats de la relació entre sexes (entre uns homes que semblen buscar adulació i domini i unes dones que semblen demanar un company que ho sigui en totes les dimensions de la parella) i que a Internet es fan més evidents, perquè al carrer o al bar de la cantonada no anem amb el carnet a la boca dient la nostra edat, ni amb un cartell al coll explicant quines són les nostres expectatives.
Però l'edat només és un factor. Després està el que cadascú explica d'ell mateix, o el que calla. Hi ha descripcions que són críptiques; algunes que pretenen ser literàries i avancen en equilibri precari sobre la ratlla que separa la poesia de la cursileria; hi ha perfils en alguns portals que són books de la impostura, des de l'imitador d'Andy Garcia fins a aquell que ha enviat una fotografia de Gary Grant, i el moderador (perquè sempre hi ha un moderador que rebutja missatges i imatges de caire eròtic o insultant) li ha acceptat com si fos una foto real!!!! Hi ha qui ho deixa clar (ho digui o no explícitament): busca sexe ràpid i fàcil, relacions sense complicacions. Hi ha també qui ho té clar en el sentit contrari: aquesta és la seva alternativa a l'agència matrimonial, la forma de trobar la parella estable que no ha pogut formar amb les persones que ha conegut en d'altres circumstàncies.
Jo crec, amb tot, que malgrat la distància temporal, les coses segueixen passant com explicava un personatge de James i en recordava Mendoza: la gent no decideix qui estimar, sinó que estima qui troba. Potser Internet amplia el camp de recerca de les nostre troballes, però l'atzar segueix jugant cruelment amb els nostres afectes.
8 de jul. 2007
Entre "kitsch" y "cursi"
Mentiría si dijera que he seguido con detalle la trayectoria de Carmen Calvo y, aunque me han llegado ecos de algunas polémicas que ha generado su gestión, mi propia experiencia en el mundillo de la cultura me hace desconfiar de las críticas sectoriales tanto como de los grandilocuentes proyectos políticos.
Sí es cierto, con todo, que el estilo personal de Calvo, por lo que se deduce de sus declaraciones a los medios, no es precisamente confraternizador, algo importante cuando tu principal objetivo es aprobar leyes que necesariamente tienen que sostenerse a partir del consenso de agentes con intereses contrapuestos, en temas donde, además, se mueve mucho dinero. Porque, es cierto que en nuestro cine no se maneja el volumen económico de otros países, pero aún así hablamos de cientos de millones de euros que algunas empresas / personas pueden ganar de más o ingresar de menos según se adopten unas u otras decisiones. Y esos intereses mueven montañas. Los productores quieren más ayudas y menos impuestos; los exhibidores, más rentabilidad sin imposiciones de ningún tipo; los actores pidieron ser reconocidos como "creadores" por esa nueva ley, lo que, en la práctica ignoro qué significa.
La ministra, en la prensa, tachaba a unos y otros de "desleales", porque denunciaban lo que no les convenía y callaban lo que les beneficiaba, protesta que resulta cuando menos pueril, porque eso es lo que hace todo el mundo cuando se queja de una nueva ley. Calvo aseguraba, por ejemplo, que los actores pedían que la Ley corrigiera aspectos del Estatuto de los Trabajadores (?), mientras, en el otro extremo, este colectivo denunciaba que la norma simplemente les ignoraba. Puede que yo sea una ignorante, pero reconocer al colectivo de actores como parte del fenómeno cultural del cine no me parece que contradiga ninguna ley laboral. Tengo ya más dudas de que una película sea más o menos "española" según el porcentaje de actores de esta nacionalidad que participen en la misma, pero sí parece lógico que la ayudas del Gobierno al sector, que se pagan con impuestos de los ciudadanos, se destinen no sólo a potenciar a las empresas productoras (parte clave de la industria, quién lo duda), sino que primen a aquellas empresas que hacen más por el conjunto del sector y ahí sí me parece que el grado de implicación de los actores del país es un factor a considerar.
Porque, en definitiva, lo que una ley puede regular no es ni la nacionalidad de una industria transnacional por definición, ni la calidad del cine que haremos, sino los instrumentos de que se dota el Gobierno para impulsar la creación cinematográfica en España (y no sólo la industria del cine).
Ahora que ha caído Calvo, tras la aprobación de tan polémica ley (mientras Richard Serra termina de componer la copia de la escultura que un día hizo para el Reina Sofía y que se encuentra "desaparecida", según denunció en su día la propia ex ministra), cabe preguntarse hacia dónde avanzará su sucesor Antonio César Molina, que llega al ministerio después de tres años como director del Instituto Cervantes marcados por la expansión, geográfica y de prestigio, del centro.
¿Y que tiene esto que ver con el kitsch y lo cursi? Seguramente nada, a no ser que uno considere kitsch esa pretensión que por momentos lució Calvo de subrayar el carácter cultural de la moda española luciendo en actos y eventos de guardar modelos de modistas y modistos prestigiosos. El concepto de lo kitsch como copia trivializada de un estilo artístico superior parece superado en una época donde los creadores adoran jugar con la semántica ambigua del lenguaje mediático y digital, donde el concepto original versus copia carece por completo de sentido. Como tampoco tiene sentido la distinción de Adorno entre la alta cultura y lo kitsch (identificado de forma genérica con lo popular) cuando popularizar la cultura se ha convertido en el mantra de todas las políticas locales, estatales y globales.
Hoy el valor de una exposición raramente se mide por los nuevos argumentos racionales y estéticos que nos aporta la confrontación de determindas obras, la exhibición de aspectos ocultos que así se desvelan (o eso interesa sólo a una minoría); lo que se valora es el número de personas que pasaron por allí, sea cual sea el grado de comprensión de la tesis expositiva, si la hubo (algo, por otra parte, muy difícil de medir).
Ver una obra de arte que admiras es una experiencia extraordinaria, porque por buena que fuera su reproducción, por interesantes que fueran los ensayos que sobre ella leíste, su presencia te descubre aspectos nuevos e ignorados (tanto más si se trata de una escultura o de una instalación). Pero ese contacto, impagable si se lleva a cabo sumido en el maravilloso silencio de un museo cerrado, por ejemplo, resulta casi imposible y, desde luego, de lo más prosaico e incluso desagradable, cuando se mantiene rodeado de cientos de personas que te presionan por todas partes.
Del mismo modo que lo hace el público en una sala de exposiciones, la información cultural también te empuja por todos lados, pero si bien han mejorado los mecanismos que aportan cantidad (especialmente Internet y las tecnologías móviles), flaquean los que te orientan sobre la relevancia. Por decirlo de otro modo: acarreamos ingentes cantidades de información cultural sin hacer mucho con ella. Bueno, quizás este sólo sea un problema personal (me falta tiempo y presupuesto para hacer y ver todo lo que me interesa).
Seguiré pensando en lo cursi, a ver si aprendo algo.
5 de jul. 2007
Una tarde extraña
¿Cómo racionalizar todo esto? ¿Cómo hacerlo convivir con las actividades veraniegas de tus hijos, los cambios de horario, las verbenas, el grifo que gotea, la lavadora que no centrifuga?
¿Para qué sirve escribir si no es para entender qué nos pasa? ¿Y si no somos capaces de entenderlo? ¿Y si no somos esos individuos de identidad híbrida de los que habla Zygmunt Bauman (triunfadores del mundo globalizado), sino individuos de identidades escindidas incapaces de juntar los trozos para entenderse a sí mismos y, a través de esa comprensión, leer el mundo?
Para ser honesta, me gustaría ser un blogger de estos que nos cuentan desde algún rincón extraño del mundo cómo es la vida real de los olvidados, pero mis rutas de hoy sólo me llevan a desesperarme por tener que utilizar el coche en hora punta para entrar en Barcelona. Me encantaría poder describir el exotismo de una araucaria, o poner voz a la desesperación de un campesino que mira al cielo esperando sentir caer unas gotas de agua que necesita y que es consciente que alguien le está robando, aunque no haya oído nunca hablar de cambio climático. Pero, en realidad, mis crónicas (si las hubiere) hablarían más probablemente del desperdicio de energía que supone ese aire acondicionado en el tren que me provoca anginas al menos un par de veces entre junio y agosto, y un gripazo otoñal mediado septiembre. ¿Son dos caras de la misma moneda? Probablemente, pero mi prosa (tan escindida como mi identidad y no sólo por mi bilingüismo idiomático) no sabe juntar esas dos caras en una sola imagen para compartirla con un lector desconocido.
Me gustaría tener la disciplina de anotar aquí un pensamiento, una idea cada día, y hacerlo con palabras hermosas... Bien, no sé si "hermosas" es el término. Alguien me acusó no hace mucho de haber escrito una cursilería, algo de lo que hasta ahora creía haberme liberado, pero quizás la edad me ha reblandecido (y no sólo la tripa y los muslos como a Bridget Jones).
Voy a reflexionar sobre los términos cursi y kitsch y mañana escribiré algo al respecto.
27 d’abr. 2007
Objectius del Mil·lenni
Estic molt contenta, perquè acabo de rebre els primers exemplars del llibre que he escrit, conjuntament amb Xavier Masllorens, sobre els Objectius de Desenvolupament del Mil·lenni, un conjunt de compromisos de la comunitat internacional per reduir dràsticament la pobresa abans del 2015 i que, com diem en la nostra obra, seran la referència per mesurar fins a quin punt la societat i els Governs ens prenem seriosament la justícia i la solidaritat.Escriure aquest llibre —i estudiar, per fer-ho, l'estat de la qüestió en les polítiques a favor de la igualtat entre sexes, en la lluita contra la sida, en les mesures per reduir la mortalitat materna, en la condonació del deute o en la reforma del comerç internacional— ha resultat una tasca molt enriquidora, i m'ha servit per reforçar les meves conviccions i el meu convenciment que la tasca que es fa des de les organitzacions de la societat civil és molt important i útil, i que ho serà encara més en el futur, per exigir a les institucions polítiques, a les empreses i a les persones amb capacitat de decisió que compleixin les seves responsabilitats en relació a la lluita contra la pobresa i el desenvolupament social.
I no es tracta de donar diners i mirar cap a l'altra banda, i seguir fent el de sempre. Els problemes que acara el món (el canvi climàtic, la injustícia en el repartiment dels recursos, la violència contra les dones i la seva marginació de les instàncies de poder i de decisió, l'extensió de la sida...) no se solucionaran només amb més ajuts econòmics —però tampoc sense augmentar les dotacions adreçades a millorar la situació dels més vulnerables. Els canvis es produiran amb una justa combinació de recursos, mesures polítiques i canvis en les actituds i valors socials i individuals.
Formalment, l'aprovació de la Declaració del Mil·lenni, l'any 2000, i la formulació dels vuit objectius que s'hi vinculen, són un pas en aquesta línia, un canvi de paradigma respecte a la pobresa de la comunitat internacional. Per desgràcia, les actituds ultraconservadores i extremistes d'alguns països han anat en la direcció contrària al que es necessita.
Als dos autors d'aquest llibre ens agradaria pensar que estendre el coneixement dels Objectius de Desenvolupament del Mil·lenni, i de la transcendència de la seva contribució a la reducció de la pobresa, contriburà de manera efectiva a atènyer aquestes metes. Si més no, confio que trobeu que és una manera distreta de posar-se al dia sobre l'estat del món. Ja m'ho direu.
22 d’abr. 2007
Un dia per als drets de les dones
El recompte de participació a la trentena de festes d'IO que s'han fet avui (algunes ja van celebrar-se ahir i divendres i a unes quantes ciutats la convocatòria s'ha posposat fins el 28 d'abril i el 5 i 13 de maig) ha superat de llarg les 170.000 persones.
A més, s'hi pot participar d'altres maneres, com per exemple prenent part en l'acció viral per recollir fons per als projectes d'IO a favor de les dones. Prova-ho, és divertit, a més de solidari.

Amb tots els anys que fa que col·laboro amb IO, he de reconèixer que la festa solidària anual és un moment de reafirmació del meu compromís, tan potent com ho han estat les meves visites als programes de cooperació d'organització i el meu contacte directe amb les persones amb què col·laborem. Sí en aquests viatges he tingut ocasió d'admirar la força i la resolució amb què lluiten pel seu futur les persones que viuen en la pobresa (especialment, aquestes dones admirables que es deixen la pell evitant que les seves societats es desintegrin i construint espais d'esperança), quan sóc a esdeveniment com el d'avui sento l'orgull de formar part d'un moviment que és molt més gran que la suma de la petita aportació que fam casacun de nosaltres.
Pel fet de treballar en una ONG, sento sovint comentaris crítics: que si només fem que posar parches i convertir-nos en complices d'un sistema intrínsicament injust; que si no ens controla ningú i no expliquem massa bé què fem amb els diners; que si som massa paternalistes; que si prediquem la revolució des de la barrera; que si el que fem és pura caritat i que així no s'acaba amb la pobresa...
Cap d'aquestes coses és certa (almenys ho puc dir sense por d'equivocar-me en el cas d'Intermón Oxfam, que conec a bastament), però totes apunten cap a riscos certs. Es cert que s'ha volgut, i alguns encara volen, manipular la cooperació en benefici de determinades visions polítiques o d'interessos econòmics i geoestratègics, però si algú ha denunciat aquest biaix i ha fet girar la mirada dels mitjans cap al nostre sector ha estat l'activisme de les ONG (contra l'ajuda oficial que obliga a contractar serveis als països donants, contra l'ús pervers de l'ajut alimentari per colocar excendent de cereals, a favor d'un sistema de subvencions a ONG més transparent i que primi la qualitat en la lluita contra la pobresa, contra la falta d'imparcialitat de l'ajut humanitari en mans dels contendents en certs conflictes, etc.).
També és cert que hi ha ONG amb orientacions molt paternalistes i caritatives, que declaren que tant els fan les raons de la pobresa i que no qüestionen l'injust sistema de repartiment de poder i recursos, tant a escala internacional com dins de molts països, però cada dia són més les organitzacions que ens mobilitzem per canviar l'estat de les coses. Reprenent una coneguda metàfora, ni donem el peix, ni donem la canya (sobretot, perquè amb una canya es fa ben poc si un és camperol a l'àrid Sahel o l'aigua baixa contaminada per una mina d'or a la selva peruana) sense abans preguntar-li al beneficiari què necessita (potser un crèdit per hams i ceb) i treballar junts com garantir la viabilitat futura del projecte i la seva contribució al desenvolupament de la comunitat i del país.
De la transparència parlava en una entrada anterior i em reitero en l'opinió que cal exigir-la, i analitzar la informació que rebem des de la racionalitat i no només des del cor. Cal preguntar-se no només si els diners arriben, sinó també què es fa amb aquests diners; com volem que sigui el món i com hi estem contribuint amb aquesta ajuda que donem; no limitar-nos a donar diners, sinó comprometre'ns en altres formes de col·laboració que ens permetran ser més a prop de les organitzacions a les quals donem suport i conèixer millor què fan; desconfiar dels mesianismes i de les solucions fàcils; anar més enllà de les imatges emotives...
4 d’abr. 2007
Más sobre transparencia y ONG
Aunque al sector le duelen las dudas que despierta cualquier tipo de información que cuestione la honorabilidad de las organizaciones solidarias, yo creo que es bueno (y a la larga inevitable) que se separe el grano de la paja. En un colectivo tan diverso y progresivamente amplio, debemos admitir que cabe la posibilidad de que se den actuaciones cuestionables. Lo importante es que, si hay alguna actuación irregular, se esclarezca rápidamente y se separe a los responsables de un sector que tiene un compromiso ético no sólo con quienes nos dan su apoyo, sino principalmente con quienes esperan recibirlo. Traicionar la confianza de un donante es gravísimo, pero escamotear recursos a quienes los necesitan es imperdonable.
Seguiremos de cerca el caso Intervida.
1 d’abr. 2007
Transparencia
Como señala el propio artículo, el renovado interés por el tema de la transparencia en la gestión de la solidaridad es consecuencia del último escándalo del sector: la detención del presidente de Anesvad, acusado de fraude. Para la periodista es también relevante el importante crecimiento de los fondos privados gestionados por ONG, que según la Coordinadora Estatal asciende ya a más de 307 millones de euros (y eso sólo considerando las organizaciones dedicadas a la cooperación internacional para el desarrollo).
Según el Directorio 2006 de la Coordinadora de ONGD, hecho público el pasado viernes 29 de marzo, en 2005 se registró un aumento del 34% (es decir, 75 millones de euros más) en los fondos privados percividos por las ONG de cooperación, en buena parte debidos al apoyo que recibimos para nuestro trabajo de ayuda a las víctimas del tsunami que afectó al sudeste asiático el 26 de diciembre de 2004.
Ese aumento del apoyo social acarrea, sin duda, mucha responsabilidad, pero como señala el sociólogo Salvador Cardús en el artículo de La Vanguardia, el donante no siempre se interesa por conocer con detalle qué se hace con su dinero: busca emociones más que razones. Esto explica, hasta cierto punto, el éxito de las organizaciones de apadrinamiento, donde un niño simboliza el destino de la ayuda que cada socio entrega. Cada padrino establece una relación afectiva (a través de cartas, dibujos, fotografías) con un niño concreto al que se supone que ayuda directamente, aunque eso no sea más que un relato a medida para el donante con el que se empaqueta una ayuda que va necesariamente a la comunidad, si se quiere que de verdad sea efectiva (hay casos de organizaciones sobre las que sobrevuelan serias dudas en cuanto a la eficacia y adecuación de su ayuda, pero que siguen disfrutando del apoyo emocional de miles de personas, satisfechas con una sonrisa infantil de papel).
Sin dada, el reto de la transparencia y la rendición de cuentas en nuestro sector es encontrar el justo equilibrio entre la emoción y la razón. Hay que establecer canales que permitan acercar a los donantes de aquí a los beneficiarios reales de allí (¿quiénes son? ¿cómo se llaman? ¿cómo viven? ¿qué ha cambiado ens sus vidas gracias a la ayuda recibida? ¿qué sueñan? ¿qué proyectos tienen?), pero también hay que mostrar balances y resultados precisos, indicadores de eficacia y eficiencia, qué hemos aprendido con lo años y cómo lo aplicamos. Y el donante tiene que exigir información precisa sobre esos aspectos más técnicos y aburridos de la cooperación, pero que son la garantía de que sus aportaciones están contribuyendo a conseguir un mundo mejor, que es (o al menos debería ser) el bjetivo de nuestra solidaridad.
4 de març 2007
La sinceridad no abunda
Explica Juli sus experiencias de juventud con las drogas y habla sin ambagues de la importancia que tuvo el LSD en la evolución del rock & roll. Hoy, cuando muchas personas públicas parecen querer olvidar qué fueron y cómo fueron en su juventud, en tiempos donde quien más quien menos hace apostolado de correción política (excepto cuando se trata de soltar exabruptos contra el adversario político), me parece loable que alguien evoque sus orígenes sin avergonzarse de ellos. Trazamos nuestra trayectoria a base de pequeñas decisiones, que nos sitúan en uno o determinado camino, y nos hacen evolucionar, aunque, al final, lo que más cuenta, es nuestra voluntad.
La sinceridad mostrada por Juli en la entrevista de su ciudad natal —donde pocos recordamos ya al chico que vendía discos en Transformer o que los pinchaba en Cerebrum— es similar a la que evidencia en el artículo Un rocker en Montjoi, en el que narra (en la web y en el libro sobre el restaurante) su llegada a la dirección del restaurante entonces propiedad de Hans i Marketta Schilling. Otro hubiera construido una historia personal de intensa dedicación juvenil a su pasión por la gastronomía y bastos conocimientos que le habrían hecho alcanzar la dirección del restaurante; Juli —cuya pasión y saber gastronómico de entonces me constan— escribe, humildemente, que al llegar a El Bulli "mi experiencia en el arte del buen comer y beber, incluidos mis conocimientos del oficio, no estaban a la altura".
Lo dicho, tal como está el patio, resulta admirable.
23 de febr. 2007
Ciutats
El meu pare esmorçava les arengades platejades de la cançó, amb raïm, i amb un porró de sang al davant. Al descampat de darrera de casa no hi havia horts, però hi havia l'esquelet d'un cotxe (ferralla rovellada i cuir brut estripat) que era la nostra casa de nines gegantina. El horts eren una mica més lluny, passada la via del tren, prop de la riera. Avui hi ha pisos de disseny i cases unifamiliars, el suburbi ha esdevingut centre i s'han esborrat les petxes d'un camp que ningú recorda (és la mena de camp que no cap a les postals d'estacions d'esquí i de parcs naturals).
El suburbi de Toti Soler —la cançó del meu amic— es una ciutat deconstruïda però amable, però m'ha fet pensar en una altra música que em parla de la ciutat: el jazz de Charlie Mingus. De fet, sempre m'ha fascinat la seva capacitat de fer música de la ciutat, no en el sentit de música urbana, sinó en el sentit de copçar-ne els seus sons més estridents i violents i fer-ne música. Mentre escric això escolto Better Get Hit In Yo' Soul i la lluita entre saxos i trompetes em sembla la imatge perfecta de l'agressivitat ferotge de la vida urbana moderna, que es pot expressar —i de fet s'expressa— en l'abigarrament de colors dels seus centrels comercials, en el brogit incessant dels cotxes recorrent els seus carrers. La pulsió de Mingus al contrabaix té alguna cosa de màquina accelerada, incessant, i a mi em fa vibrar per dins, com ho feien els telers de les fàbriques, prop dels horts, quan cada matí m'endinsava a la ciutat per anar a escola.
Hora Decubitus és com travessar Barcelona de punta a punta a les sis de la tarda. Per sort, un pot enfilar-se dalt de Montjuïc, o potser el Tibidabo, i escoltar Theme for Lester Young —un tema color blau marí amb puntets daurats—, mentre contempla la ciutat aparentment quieta, com una bèstia que reposa només aparentment dormida.
21 de febr. 2007
Aprenent a multiplicar
La cosa resulta divertida (Tedy Bautista la deu trobar patètica i angoixant), perquè demostra una total ignorància dels mecanismes de la comunicació pública, que Internet no fa sinó augmentar. Perquè fins i tot si la polèmica s'hagués desevolupat en un mitjà menys efervescent que Internet, ¿creuen els de la SGAE que exigint via burofax que es retiri un article de la circulació millorarà una imatge força malmesa per unes pràctiques que qui més qui menys considera abusives? És ridícul.
9 de febr. 2007
Sorpresas, pero no tanto
No he leído el polémico artículo de Oleguer, pero de las frases entresacadas por varios medios de comunicación (incluido el artículo de Libertad Digital que habla de "apoyo al sanguinario De Juana"), me ha dado la sensación que el jugador plantea más preguntas que respuestas. Puede que mi juicio sea benvolente al entender de algunos, pero no veo por qué debe sorprendernos tanto que alguien se pregunte en voz alta sobre los criterios de unos jueces que permiten la salida de la cárcel por razones de salud de condenados con penas firmes y que no apliquen ese criterio en un caso de prisión preventiva. Sí, ya sé, De Juana ha provocado su propio deterioro físico al declararse en huelga de hambre y eso es, para algunos, un "chantaje" al Estado que no puede tolerarse. Pero tampoco es tolerable que un juez descalifique e insulte a otro por sus ideas políticas y eso mismo es lo que acaba de pasar en el Tribunal Constitucional. Pero pasa que en este país la (in)tolerancia se ha convertido en una arma arrojadiza.
Lo cierto es que la vida política espñola se ha convertido en una especie de vomitivo reality show en el que se grita, se insulta, se hacen juicios morales de corte inquisitorial, y todo el mundo (incluidos los jueces) están más pendientes de la opinión pública que de sus principios. Porque, recordémoslo, De Juana Chaos es un terrorista, pero su encarcelamiento actual se debe a un delito de opinión (unos artículos de prensa) y si muere en la cárcel a causa de esta huelga de hambre tengo la sensación que será como hacer caminar a nuestro tan mentado y dolorido Estado de derecho descalzo por un camino sembrado de cristales rotos.
De mi infancia católica recuerdo aquello de "pecar de pensamiento, palabra y obra", pero no creo que la progresiva demonización del pensamiento disidente promovida desde la derecha vaya a hacerle ningun bien a este país. Yo no soy independentista, ni siquiera estoy muy segura de ser nacionalista, tal como ese término se suele entender, pero sí defiendo el derecho de todo el mundo a pensar lo que le dé la gana sobre política mientras respete la reglas del juego democrático y con sus actos no vulnere ni la ley ni los derechos básicos de todas las personas.
De las palabras... de las palabras hay que hablar mucho: ¿dónde empieza y dónde termina la apología del terrorismo? Volviendo al caso de Oleguer, ¿se es proetarra si se cuestiona el encarcelamiento de De Juana? ¿no es también auténtico terrorismo periodístico (practicado sin pudor por Libertad Digital) poner en la misma línea de pensamiento político las cuestiones que Oleguer se plantea sobre el etarra y su conocida postura a favor de las selecciones deportivas catalanas? No hay nada más peligroso que un mundo en blanco y negro (o conmigo o contra mí) en el que unos cuantos se empeñan en convertir España. Y para hacerlo, además, se recurre a un mercadeo de palabras que empieza a alcanzar cotas inauditas (¿también intolerables?).
Que la mayoría de grupos parlamentarios rechacen la discusión de unas propuestas del PP (que, de todos modos, fueron incluidas en el orden del día de la Cámara y ampliamente publicitadas por la prensa) es calificado por este partido de "estalinista" y de "maniobra inédita en democracia", lo que resulta, cuando menos, una falta de respeto a los millones de personas que sí sufrieron la represión de Stalin, y probablemente también una falsedad, porque es difícil de creer que en democracias de larga trayectoria como la inglesa o la francesa no haya precedentes de mociones no discutidas por decisión de la mayoría de fuerzas parlamentarias. Pero ahí queda la frase, alimentando el victimismo de los votantes de derechas, que escriben y proclaman en blogs y debates públicos que se está degradando la democracia (cosa que probablemente es cierta, porque las mentiras y el maquillaje de las palabras tienen ese pernicioso efecto).
Hoy, además, Aznar ha reconocido que, por fin, sabe que no hay armas de destrucción masiva en Iraq. O como presidente fue un necio, o como ex presidente es un cínico. Y es difícil decir cuál de las dos cosas es peor.